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6 de enero de 2006
N° 2
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“La única manera en la que el Organismo Electoral puede desarrollar sus labores de manera adecuada es contando con el respeto de los Poderes del Estado y de las organizaciones políticas”, declaró Salvador Romero Ballivián, Vocal de la Corte Nacional Electoral (CNE), en ocasión de la presentación de los resultados oficiales de las Elecciones Generales y de Prefectos del 18 de diciembre de 2005.
“La Corte Nacional Electoral —sostuvo Romero—no pide un cheque en blanco pues más bien promueve el acceso fácil y amplio a sus procedimientos y resultados. Lo que exige, amparada por una vocación de servicio de tres lustros y la confianza ciudadana, es que se le permita trabajar sin presiones, sin amenazas, sin interferencias; que no se conviertan errores, que pudo haberlos, en pruebas de mala fe; que la dignidad personal de sus miembros no sea mellada buscando ensombrecer la transparencia del Organismo Electoral; que nunca se pretenda el retorno a las antiguas prácticas en las cuales las Cortes estaban al servicio de unos pocos y no de todos”.
“Paradójicamente —enfatizo Romero Ballivián—, para que las organizaciones políticas se sientan tranquilas requieren que las Cortes no les deban favores de ningún tipo”.
El Vocal de la Corte Nacional Electoral, haciendo un balance de los comicios pasados, dijo que la organización de las Elecciones Generales y de Prefectos 2005 fue la más compleja que le tocó enfrentar al Organismo Electoral desde 1985. Pese a esa complejidad, los comicios dejaron un balance muy satisfactorio.
La complejidad de las Elecciones 2005 estuvo determinada por varios factores. Uno de ellos fue que se trató de una elección anticipada que demandó del Organismo Electoral respuestas ágiles y urgentes. Otro, fue la coincidencia de dos procesos (las Elecciones Generales y las de Prefectos) en una misma fecha, algo que no había sucedido antes. El proceso, además, estuvo marcado por la tensión y la incertidumbre sobre su propia realización por la presentación de recursos contra su convocatoria ante el Tribunal Constitucional.
Pese a estos factores, para Romero Ballivián, el balance es muy positivo. La jornada electoral transcurrió en un ambiente de normalidad; los Jurados Electorales realizaron un trabajo excelente, garantizando la transparencia de la votación, el escrutinio y cómputo de los votos; y las Cortes Departamentales actuaron con rapidez y eficiencia: el viernes 23 de diciembre todas las actas habían sido escrutadas.
Además, la asistencia electoral rompió todos los record: por primera vez votaron más de tres millones de ciudadanos y la participación del 84% fue la más elevada de los últimos 25 años.
Finalmente, el Vocal Romero Ballivián dijo también que para que el Organismo Electoral cumpla sus tareas con eficiencia es indispensable, junto al respeto de los Poderes del Estado y de las organizaciones políticas, la imparcialidad de sus miembros.
“El arbitro es confiable –dijo – en la medida en que no esté sujeto a ningún jugador. La imparcialidad del juez permite a los jugadores concentrarse en el juego, respetar los resultados y, llegado el momento, prepararse para nuevas elecciones, siempre con reglas conocidas de antemano y aplicadas por un árbitro que, con seguridad, no es infalible, pero que actúa sobre dos principios fundamentales: la autonomía con respecto a los demás Poderes del Estado y la neutralidad para aplicar las reglas”.