Bolivia es un país que cuenta con una población heterogénea, que se estima en unos diez millones y medio de habitantes. Está situado en América del Sur, en el centro-oeste, y limita con Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú. Bolivia es un país de altura –su capital es la más alta del mundo– que no tiene costa desde fines del siglo XIX. La difícil orografía boliviana es compartida por múltiples etnias que hacen de Bolivia un país pluricultural de gran riqueza en historia y tradiciones. Sin embargo, la situación multiétnica supone también una serie de conflictos que mantienen enfrentados a los indígenas y la clase política, aún cuando su presidente actual desciende de una minoría étnica.
Conflictos en Bolivia y sus motivos
Manifestaciones sociales constantes recuerdan que Bolivia sigue siendo un país caracterizado por los males que aquejan a la América Latina: enormes dificultades para superar la desigualdad entre etnias, la pobreza y el aumento de la violencia. Su política, que proviene de una historia de erosiones y debilidades democráticas, no acaba todavía de encontrar la fórmula para lidiar con tales conflictos y Bolivia sigue siendo una nación dividida.
La Central Obrera Boliviana, organización donde se aúnan todos los sindicatos bolivianos, protagoniza uno de los conflictos en marcha, que busca la creación de una nueva ley de pensiones. Apoyan dicho conflicto en Sucre, La Paz, Cochabamba y Oruro, los sindicatos municipales, los mineros y los maestros estatales. Como cualquier político, Evo Morales cuenta con sus opositores, y son las regiones opositoras las que protagonizan otro de los conflictos candentes, en los que se demanda la restitución de una serie de fondos nacionales. Los discapacitados también protestan en Bolivia, por una ayuda anual y por una apertura laboral.
Bolivia, nación heterogénea
Desde 2006, el presidente electo de Bolivia es Evo Morales Ayma, quien asumiría el cargo que antes ocupara su predecesor, Eduardo Rodríguez Veltzé. Evo Morales, de origen uru-aimara y amerindio, llegaba al poder en Bolivia como la esperanza indígena de cambiar la situación de pobreza que padece el país, desde hace décadas, y dar relevancia social al pueblo indígena, olvidado y apartado, también desde hace décadas.
En un país donde conviven blancos descendientes de criollos, mestizos, afrobolivianos, guaraníes, indígenas collas, yungas y emigrantes de Europa y Asia, los conflictos políticos brotan desde multitud de flancos.
Como nación heterogénea, resulta complicado para Bolivia el plantearse una forma de gobierno homogénea, más común en otros países. Se trata de un país políticamente constituido como Estado pluricultural y descentralizado, dividido en autonomías. Pero la constatación de pluricultural no basta para resolver los conflictos. La informalidad del sistema, la débil representación política de múltiples etnias y las múltiples identidades, contribuyen a mantener los problemas.
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